La grasa y el plato de sopa

Uno de los ejemplos que siempre acabo poniendo a mis clientes es el del plato de sopa y la grasa. 

A priori no parece que tengan mucha relación verdad? Pero sigue leyendo y lo verás claro.. 

La grasa a medida que va desapareciendo del cuerpo lo hace de una manera progresiva y más o menos rápidamente en función de las diferencia de calorías gastadas e ingresadas. 

Sin embargo, al principio parece qie sea de manera muy lenta o directamente parece que no se vaya eliminando. Y solo al final, cuando se empieza a perfilar la musculatura lo hace a un ritmo más visible, pero que en realidad no más rápido. 

Imagina un plato de sopa con un dibujo en relieve en el fondo, puedes estar comiendo sopa durante un buen rato sin que se aprecie el dibujo, solo cuando el espesor empieza a ser relativamente bajo es cuando se empieza a apreciar el dibujo, que, a partir de entonces se va a ver más claramente cucharada tras cucharada. 

Las últimas cucharadas llevan la misma cantidad de sopa que las primeras, sin embargo parece que hagan mucho más efecto, y desde luego, sin las primeras nunca hubiéramos llegado a las últimas. 

Con la grasa pasa exactamente lo mismo, la primera fase, en la que parece que no avancemos es absolutamente necesaria para llegar a perfilar nuestra musculatura más adelante, y el problema es que en esa fase tenemos la triste sensación de no avanzar, y sin embargo el trabajo puede ser muy bueno. Es la fase en la que la mayoría de la gente desiste bajo un triste “no avanzo” cargado de ignorancia.

Los músculos empiezan a perfilarse cuando la capa de grasa que hay por encima de ellos es suficientemente fina para ello, y no de manera proporcional durante todo el proceso. Por eso puedes estar semanas sin que se intuya la forma de un solo músculo.

Por eso, hay que ser paciente y poco a poco, la sopa, siempre se acaba, si no para comer,  como decía nuestras madres para merendar, en ambos casos, cuestión de disciplina.

Feliz día!

Juan Rallo