LA PARADOJA DEL PESO

El peso es la referencia más usada para definir nuestro estado de salud, tiene muchas ventajas, es fácil de conocer y es un dato preciso, te subes en una báscula y sabes con exactitud cuánto peso has ganado o has perdido con respecto a la última vez que te pesaste.
Sin embargo el peso es una medida que por sí misma es insuficiente, porque nuestros cambios fisiológicos pueden ser de varios tipos, puede ser que ganemos grasa, que ganemos agua o que ganemos músculo, exactamente igual que cuando bajamos, puede que bajemos de cualquiera de estos tres componentes. Ya lo comentamos en el capítulo de medidas, concretamente es el que habla del peso, pero es tan importante que vale la pena recordarlo.
La paradoja más frecuente ocurre al principio del entrenamiento, cuando estamos adelgazando y a la vez cogiendo peso, ¿eso como puede ser? Sencillo, porque agua, grasa y músculo pesan diferente, el músculo es el que más pesa y la grasa la que menos.
Desde el día uno de entrenamiento estamos eliminando grasa, es normal, si pasamos de la inactividad al entrenamiento, por lógica vamos a quemar más caloría, y gran parte de estas proceden de las grasas.
Pero al empezar a entrenar, la musculatura se endurece, es decir que aumenta su densidad, lo que en términos físicos significa que aumenta su peso por unidad de volumen, y en términos coloquiales significa que el músculo duro pesa más que el músculo blando. Esto no le sucede a todo el mundo, pero sí a un elevado porcentaje de la población.
Así cuando empiezas a entrenar, a pesar de perder grasa, lo cual es en realidad adelgazar, tal vez la báscula te diga que pesas más, por ese aumento de tono.
Este hecho complica la vida a los entrenadores, porque el cliente quiere perder peso desde el primer día, estamos acostumbrados a la cultura del YA!,y por más que lo digas, el cliente cree que está haciendo algo mal o que el plan es malo. Y nada más lejos de la realidad, sencillamente estás perdiendo grasa, y ganando músculo, que además es el principal elemento quemador de grasa.
Esta paradoja suele durar las tres o cuatro primeras semanas, de entrenamiento y es culpable de que mucha gente, se deje el entrenamiento en esta primera fase. A las dos o tres semanas el peso del músculo se estanca y comienza a apreciarse en báscula la bajada de peso. Y eso, es exactamente lo que no quiero que te pase si es tu caso.
En los hombres, esta paradoja es más marcada que en las mujeres puesto que los hombres tienen más facilidad para generar masa muscular, sin embargo es más peligroso en las mujeres, pues por tradición les cuesta asumir que subir peso aunque sea en forma de músculo, es bueno.
La manera que yo te recomiendo para combatir esta paradoja es que las primeras semanas, estés atento sobre todo a tus contornos y cómo te queda la ropa, más que al peso. Por eso a todos mis clientes les pido las medidas de los contornos semanalmente.