LOS PEORES DÍAS SON LOS MEJORES

¿Estás teniendo un mal día?

Tal vez has discutido con tu pareja, un cliente insatisfecho, o tu jefe ha vuelto a demostrar su falta de humanidad. Con este panorama, ¿cómo te va a apetecer entrenar?. Te entiendo perfectamente, de verdad, ¿quién no tiene días así?… pero tengo una buena noticia:

El movimiento es felicidad inmediata

¿Quieres comprobarlo?, salta, y verás qué rápido se te pasa el malhumor, o vete a correr, a ver si te cruzas con alguien que esté corriendo y enfadado, o más aún, sube a un castillo hinchable o a unas colchonetas elásticas, te aseguro que el esfuerzo está ahí, pero el movimiento da felicidad.

NO PUEDO NI CON MI ALMA  (claro, es que es lo que más pesa)

La mayor parte de las veces que decimos estar demasiado cansados para ir al gimnasio nos estamos refiriendo a un cansancio psicológico, un estrés importante. Justo en ese momento hay un gran desequilibrio entre tu estado mental, que podríamos catalogar de exhausto, y tu estado físico, que podríamos catalogar de abandonado. Por eso podemos decir que hay un gran desequilibrio entre tu cansancio físico y tu cansancio psíquico.

UNOS MINUTOS Y BOOM!!!!

Los primeros 3-5 minutos son los peores porque son los minutos en los que el cuerpo se va ajustando para que vayas cómodo, acelera el pulso, acelera la respiración, dilata los vasos sanguíneos… Una vez pasados los primeros 5 minutos, tu cuerpo está ajustado al deporte, comprobarás como vas mucho mejor, incluso, en lugar de costarte un esfuerzo, te gusta. Por eso, aguanta los primeros minutos.

Justo en ese momento empezarás a sentir una felicidad real que ayuda  a pensar con claridad y a ver los problemas de su tamaño real, si quieres olvidarte de los gigantes, vete a correr, a los pocos minutos verás que son molinos.

REGULA HAMBRE, SUEÑO Y HUMOR

El día que menos te apetece entrenar es el que más lo necesitas. “Hoy no me apetece nada ir a entrenar, de hecho, tengo un millón de cosas por hacer” quién no lo ha dicho alguna vez.

Pero si finalmente decides hacer algo de ejercicio, conseguirás, por un lado, que el cansancio físico haga que tu cuerpo sí necesite descansar, y te ayudará a regular el sueño. Y por otro que el estrés mental se vaya rebajando a medida que avanza la sesión, las endorfinas te ayudan a encontrar un enfoque más positivo de los problemas. Conozco casos de gente altamente productiva que cuando no pueden con un problema se van a correr, durante la carrera hay más posibilidades de encontrar la solución que si te quedas sentado delante de la pantalla del ordenador dando vueltas a lo mismo. De hecho, tengo un cliente de entrenamiento que me llamaba siempre antes de una reunión importante, él, como buen empresario sabe que hay que sentarse sereno en una mesa de negociación. Pruébalo.

Otro ejemplo muy esclarecedor. Cuando me ha tocado estar en recepción de un gimnasio, me ha llamado la atención la diferencia en la cara de la gente en el momento de entrar y en el momento de salir. Es como si fueran personas distintas, y en sólo una hora. Es magia.

Ahora ya lo sabes, los peores días son los mejores, un esfuerzo de 5 minutos y boom, explosión de claridad mental y felicidad!

Feliz día

Juan Rallo