OYE, TU CUERPO PIDE… FITNESS

El cuerpo humano, tu cuerpo, ha evolucionado a través de la historia gracias al movimiento. A través del movimiento hemos tenido que garantizar nuestra existencia, escondernos, agacharnos, migrar, trepar, cazar, cultivar las tierras, recoger frutos, luchar, huir,  cautivar al sexo opuesto, procrear…

Generación tras generación nuestro físico ha mejorado poco a poco, generación tras gereración para rendir en estas necesidades, así es como el movimiento ha transformado el cuerpo humano durante 300.000 años para llegar a lo que es hoy, una máquina de moverse, ¿lo vas a parar ahora?

El movimiento está en su naturaleza y por eso el cuerpo lo necesita para mantener óptimos todos sus sistemas, músculo-esquelético, cardio-respiratorio, muscular, nervioso, hormonal.., dale a tu cuerpo lo que de verdad necesita, date a ti lo que de verdad necesitas.

Tener un cuerpo humano parado, atrofiándose, podríamos decir que es como tener un Ferrari y dejar que se oxide en el garaje, pero tal vez es demasiado obvio esté ejemplo, me gusta más compararlo con el que tiene un perro y no lo saca a pasear, el perro necesita correr, moverse, etc, y si no, no es feliz, y lo mismo le ocurre a tu cuerpo

Y si nuestro cuerpo es una máquina de moverse, ¿por qué nos da pereza? te preguntarás. Volvemos a hablar de evolución y una constante en nuestros antepasados, igual que en casi todas las criaturas sobre la tierra es la escasez.  Ante la escasez lo primero que hay que hacer es aprovechar al máximo los recursos, y traducido esto al movimiento, se llama pereza, ahorro de energía, optimización de cada caloría gastada para conseguir alimento.

¿Con qué nos encontramos? Con un cuerpo perfecto para el ahorro y almacenamiento de energía, con excesiva abundancia de alimentación, y con un cuerpo perfectamente evolucionado para el movimiento.

Con este marco lo normal es que nos sintamos pesados, y eso nos contagia más pereza aún. Pero tenemos un factor que nos diferencia del resto de animales, y es la voluntad.

Tenemos que trabajar de manera progresiva la voluntad, pues no la vamos a cambiar de un día para otro. Voluntad para comer de manera eficiente y no todo lo que cae en nuestras manos, y también voluntad para movernos.  Con pequeños esfuerzos conseguiremos grandes logros, eso sí, tenemos que hacerlos, tenemos que darle la oportunidad a nuestro cuerpo de moverse.

Y cuando haces deporte, tu cuerpo te lo agradece, y no solo a largo plazo, el beneficio es inmediato, no solo por el subidón que da la satisfacción del deber cumplido una vez hecho, me refiero a que durante tu sesión el cuerpo se expresa, cambia, mejora, te lo agradece, adelgazando.

Desde el primer paso tu cuerpo está empezando a contraer la musculatura de las piernas, gastando energía almacenada en forma de grasa y de glucógeno a partes casi iguales.

Estas contracciones provocan un aumento de demanda de O2 arranca la maquinaria de tu cuerpo, que rápidamente empieza a ajustar todos sus sistemas para dar de sí todo lo que pueda. Como si en un coche pusiéramos el modo conducción deportiva.

El sistema respiratorio se va ajustando, va incrementando el nivel de perfusión en los pulmones, es decir la capacidad de oxigenar la sangre.

Para llevar más oxígeno a los pulmones, y abastecer la mayor demanda de la sangre, se acelera la respiración, ya no solo trabaja el diafragma, todos los músculos que rodean tus pulmones asisten, contrayéndose y relajándose perfectamente coordinados para hinchar y deshinchar pulmones rápidamente.

El corazón se acelera, y cada latido incrementa su volumen y fuerza. El aumento de pulsaciones, no se limita a llevar más sangre y oxígeno y nutrientes a tus piernas, también mejora el riego de tu cabeza, de tu cerebro. En realidad todo tu cuerpo se está oxigenando.

Se dispara el nivel de neurotransmisores, tales como endorfinas, serotonina, dopamina y otras “sustancias de la felicidad”.

El nivel de estrés se reduce. Tu autoestima mejora, dejas de poner el foco en lo negativo y pasas a la predisposición positiva, una carrera y encontrarás solución a todos los males.

Comienzas a sudar, estás eliminando  sustancias sobrantes, toxinas y otras sustancias perjudiciales de tu cuerpo.

Pero no termina aquí, porque tus beneficios se prolongarán mucho más allá de esta sesión, estarás feliz durante todo el día, y además dormirás como un bebé, y si lo tuyo no es dormir, oye, también mejora tus capacidades sexuales. Pero eso, querido amigo, lo dejamos para otro post.

Disfruta del movimiento, tu cuerpo lo necesita!