¿POR QUÉ NO CONSIGO PONERME EN FORMA?

La gente fracasa porque no conoce cuál es la velocidad con que llegan los beneficios. Así de simple.

Pero profundicemos.

No hay nada más lógico que esperar que cada esfuerzo tenga su recompensa, y que esta sea proporcional y además inmediata. Y ay amigo, aquí me temo que llega el disgusto, el proceso es exactamente al revés.

Precisamente al principio, cuando la motivación está por las nubes pero el esfuerzo es tan grande, es cuando necesitaríamos un buen rendimiento inmediato para alimentar el círculo virtuoso entre ejercicio y felicidad, y resulta que pasan las sesiones, y sí, muchas agujetas, mucho cansancio, pero las mejoras casi ni se intuyen.

No hace falta que te explique lo que viene después, “esto no es para mí”  “no compensa”, etc etc.

El problema es nadie te ha explicado cual es la gráfica entre esfuerzo y rendimiento, esta:

Como ves, al principio hay que hacer un esfuerzo enorme, y el rendimiento que nos aporta es muy poco, ¿por qué sucede esto?

Tu cuerpo al principio tiene que luchar contra la inactividad prolongada, está en situación de  sedentarismo y eso se traduce en:

  • Un sistema cardiovascular menos funcional, que necesita hacer mucho más esfuerzo para llevar el oxígeno a los músculos. Más latidos, y mayor cansancio y sensación de ahogo mucho más rápida.
  • Músculos semiatrofiandos que necesitas forzar mucho más ante su falta de tamaño, vascularización, inervación.
  • Y a todo eso súmale que tienes que mover más peso, si es que es el caso de que lo que quieres es adelgazar.

Es normal que al principio cueste mucho moverse, y sobre todo es normal que al principio el entrenamiento no aporte muchos beneficios inmediatos visibles. Llevándolo a un ejemplo muy gráfico sería como intentar vaciar una bañera a cucharadas.

LA BUENA NOTICIA

A medida que vas superando sesiones de entrenamiento tus capacidades van mejorando, además lo hacen a un ritmo sorprendente rápido, el cuerpo es muy agradecido en ese sentido. Piensa que el cuerpo humano, que ha evolucionado a través del movimiento, encuentra su estado óptimo con el ejercicio, y sí, el tuyo también necesita el ejercicio para recuperar su identidad y su equilibrio. Por eso mejorará tan rápidamente.

Cuando empieces a incorporar el ejercicio en tu vida notarás como se agranda tu corazón, tus pulmones, crece tu capacidad recuperadora, aumenta tu tono muscular, mejora tú postura, incluso tu propio cuerpo te va pidiendo más deporte, lo necesitas y te gusta, y esto hace que el esfuerzo sea mucho menor.

A efectos prácticos:

  • Tardarás más en cansarte
  • Necesitarás más intensidad para cansarte
  • Disfrutarás más del ejercicio
  • Tendrás mayor tono muscular

.. y fíjate, cada uno de estos puntos se traduce en que quemarás muchas más calorías en cada entrenamiento. Eso significa que empezamos a entrar en la fase dulce del proceso, en la que cada entrenamiento se nota en los resultados, se puede decir que hemos despegado. Y a partir de ahí, esa relación entre esfuerzo y beneficios se va haciendo más productiva hasta llegar a tu estado natural atlético, en el cual el ejercicio no te supone un esfuerzo sino un placer.

En resumen, tu cuerpo se va convirtiendo en una máquina de quemar calorías, de generar beneficios, de mejorar. Volviendo al ejemplo de la bañera, tu cuerpo deja de ser esa cuchara y pasa a ser un cubo de agua.  El esfuerzo rinde mucho más.

¿Cuánto tarda en completarse este proceso?

Pues depende un poco de las condiciones iniciales y de la calidad y frecuencia de los entrenamientos, pero aproximadamente de 12 a 16 semanas es el tiempo que se necesita para alcanzar nuestra mejor versión.

Vale, conocemos el proceso, conocemos la duración, ahora hay que conocer al enemigo. Durante todo este proceso solo hay un agente externo que puede boicotear tu éxito, y es la desmotivación. Por eso es tan importante que confíes a ciegas en este proceso, a día de hoy aún ningún entrenamiento ha caído en saco roto, que los rendimientos no sean visibles al principio, no significa que no se estén produciendo.

Fíjate, como entrenador sí se me han dado casos de gente que ha abandonado en la primera fase porque esperaba mejores resultados, pero jamás me ha pasado que un cliente que haya completado los tres o cuatro meses haya quedado decepcionado. Al principio hay que moverse por fe, no por resultados, de lo contrario, peligro.

Si desde un principio conoces cuál va a ser el proceso durante este viaje, sabes en qué punto  estás en cada momento, y sabes que los resultados siempre llegan, ya tienes el aspecto motivacional resuelto, y eso, querido amigo/a es esencial para que triunfes en tu reto personal.

Si tienes dudas, por favor, pregúntame, estaré encantando de ayudarte.