PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL ENTRENAMIENTO

Para saber si tu plan es un buen plan, comprueba que cumpla todos y cada uno de los siguientes principios.

PRINCIPIO DE LA ESPECIFICIDAD: Un entrenamiento debe estar enfocado a conseguir un objetivo concreto, cuanto más concreto mejor. Obviamente no será el mismo un plan para ganar fondo que para ganar fuerza, que, aunque tengan puntos en común, su fin es muy diferente. Si entrenas sin un plan, probablemente no estés mejorando todo lo que podrías.

PRINCIPIO DE LA VARIEDAD: La variedad de ejercicios, de intensidades, de movimientos,  es imprescindible a la hora de planificar tanto la sesión como la temporada completa. El refuerzo psicológico que conlleva evitará que caigas en el aburrimiento, y en el terreno fisiológico impedirá que caigas en el estancamiento. Si tu plan es siempre igual, revísalo.

PRINCIPIO DEL “UMBRAL MÍNIMO”, O DE “CARGA EFICAZ”: Para que un entrenamiento tenga efectos positivos, es decir, para que el cuerpo sufra las adaptaciones fisiológicas adecuadas, es necesario que la intensidad de la carga con la que se trabaja supere un nivel de exigencia mínimo llamado umbral, todo lo que se realice por debajo de ese umbral no tiene ningún efecto, por ejemplo no podemos decir que hemos hecho pesas por levantar un vaso para beber agua, o no podemos decir que hemos hecho cardio por caminar un poco por encima de nuestro paso habitual. A medida que mejoramos nuestro estado de forma, ese umbran también asciende, así, valga como ejemplo, para aumentar el tono muscular de un principiante puede bastar con trabajar al 40% de su fuerza máxima, mientras que un deportista entrenado necesitará hacerlo por encima del 70%.

PRINCIPIO DE LA CARGA PROGRESIVA: Indica que la intensidad del trabajo a realizar se debe elevar gradualmente, porque si siempre se entrena al mismo nivel el cuerpo se acostumbra a dicho esfuerzo, y ya no solo no sufre más adaptaciones fisiológicas,  incluso puede empeorar. Cuando se produce la adaptación a las sobrecargas se deberá añadir otras mayores y así paulatinamente. Dos son los factores con los que jugar para no caer en el estancamiento, y son el volumen de entrenamiento (minutos semanales) y la intensidad ( carga de esos entrenamientos). Ojo con este principio:

PROPONTE OBJETIVOS REALISTAS

La mayoría de los entrenamientos fracasan ya desde su diseño, porque en él se incluyen más sesiones de las que el deportista tiene posibilidad real de afrontar, ten mucho cuidado con eso, no vayas a caer en la trampa del entusiasmo de doble filo.

ENTRENAMIENTO COMPLETO: Tu entrenamiento debe incluir las tres cualidades físicas básicas, fuerza, cardio, y flexibilidad, la manera en que las combines estará en función de los objetivos. No olvides que todas ellas están interrelacionadas, y que la carencia de una de ellas limitará al resto.